VIEJA GRADA ELEVADA
Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000
Los que sean casi tan viejos como yo, se acordarán de la simpática canción de Los Inhumanos. Menos se acordarán de cómo era un Simca 1000. Yo, casi abuelo, me acuerdo perfectamente. Aunque nunca tuve posibilidad de hacer el amor en uno de ellos.
Con todo lo difícil que pueda resultar tamaña hazaña, creo que es todavía más complicado ser entrenador del Deportivo. No es que me den mucha pena. Un entrenador en el futbol profesional gana su dinero. Y peor lo pasa un marinero del Gran Sol, o un minero de la cuenca asturiana. Pero realmente la apasionante profesión de entrenador se suda en sangre en ocasiones. Supongo que no solo en el Deportivo. Pero también en el Deportivo.
Me vino al recuerdo este tema precisamente por la victoria del Athletic Club de Gaizka Garitano frente al Atlético de Madrid, el pasado sábado. ¿Cuantas cosas se han dicho de Garitano mientras estuvo en el Deportivo? De todo menos bonito. Mi hija me sorprende al día siguiente del citado partido enseñándome, en redes sociales, multitud de perfiles deportivistas deshaciéndose en elogios hacia nuestro exentrenador, tan masivamente criticado en su momento, incluso antes de empezar la temporada.
Para tranquilidad de Gaizka, que no creo que lea este humilde comentario, diré que siempre hemos sido muy poco generosos y me atrevería a decir que frecuentemente hemos tenido una dosis de mezquindad con todos y cada uno de los entrenadores del Deportivo que yo recuerdo.
Voy a empezar por el mayor icono del deportivismo, Don Arsenio Iglesias. Ahora le llegan sus merecidos homenajes y supongo que sus críticos más radicales están metidos en las alcantarillas. Incluso alguno de ellos puede que sea un entusiasta de última hora de su persona.
¿Pero que le pasaba a Arsenio cuando estaba en activo? En cualquiera de sus etapas al frente del primer equipo fue furibundamente criticado e incluso ninguneado por muchísimos aficionados. Recordemos la sempiterna pancarta de “propóntelo y vete” que adornaba Riazor partido tras partido o los calificativos de defensivo, cagón, amarrón… Creo que no necesito citar los innumerables éxitos de Arsenio al frente del Deportivo. Lógicamente también fracasos. Esto es fútbol. Nunca fue suficientemente reconocido en sus méritos hasta fechas recientes. Tengo que romper una lanza aquí a favor de los Riazor Blues que siempre le apoyaron.
Si nos vamos a Javier Irureta, el entrenador más laureado de la historia del Deportivo en títulos y éxitos europeos, la frase más repetida que recuerdo y que he escuchado varias veces en fechas recientes, es la famosa de “por culpa de Irureta no ganamos al menos dos Ligas”. Quizás nos olvidamos de lo excepcional de aquella situación, cierto que con una también excepcional plantilla. Pero, ¿nos acordamos de la longa noite de pedra? El Deportivo estuvo 18 temporadas consecutivas fuera de la Primera División, con una campaña en Segunda b y otra en Tercera. Ojito. Tenemos que asumir toda nuestra historia. Esto sí que hace grande a un equipo y a una afición. Cuidado con la soberbia colectiva.
Podemos continuar con Lotina, del que se hizo mofa y befa en cantidades industriales, pero que consiguió con un equipo cada año más flojito mantener al Deportivo dignamente en primera durante tres temporadas hasta descender en la cuarta con la mayor puntuación de la historia y graves sospechas de amaño en algún partido que nos condenó al descenso. Un Valerón veterano y frecuentemente lesionado (aunque siempre un genio) era nuestro líder. Verdú y un imberbe Adrián, con 18 años nuestros, fichajes estrella. Antonio Tomás, Desmarets, Rindaroy…
Un entrenador aparentemente venerado fue Fernando Vázquez. No nos dejemos engañar por la post-verdad. La época de Fernando coincidió con un período en el que yo viajaba mucho a los partidos fuera de casa. Era más joven y mis hijos, todavía adolescentes, me empujaban a ello. Y lo vi. No me lo contaron. Estuve en el famoso éxodo de Valladolid. Y presencié como lo ponían de todos los colores al terminar el partido. Al año siguiente, en Segunda, estuve en Miranda del Ebro, Lugo o Soria. De todo menos bonito. Incluso en Soria, asistí a un altercado muy desagradable con el autobús del Deportivo. Cierto que el final feliz del ascenso suavizó las cosas y hasta le aparecieron incondicionales. Pero sospecho que más para atacar al presidente que al final le cesa, en un momento poco oportuno, que para defenderlo a él.
Con el VAR igual Garitano todavía era hoy entrenador del Deportivo en Primera División. Quien sabe
Y por fin quisiera referirme a Gaizka Garitano, al que creo que se trató injustamente en A Coruña. Visto desde la perspectiva tranquila de un aficionado no experto como yo, que nunca fui nadie en el mundo del fútbol, Gaizka parece una persona humilde, gran trabajador y un gran conocedor del fútbol y de las fortalezas y debilidades de sus equipos. Esa humildad quizás motivó que nos pareciera un don nadie frente a otros entrenadores mediáticos que manejan el márketing y que hacen ver que inventaron la rueda. En su época leí y escuché comentarios en medios y redes que me asombraron por su tono despectivo hacia un entrenador que fue capaz de ascender de Segunda B a Primera en dos temporadas a un equipo tan humilde como el Éibar.
Tuvo muy mala suerte con el azar y los arbitrajes. Me atrevo a decir que con él se vio el mejor futbol en Riazor desde el final de la época dorada (2005). Cierto que en pocos partidos, esencialmente en noviembre y diciembre, y beneficiado por el efecto Babel, gran éxito del denostado Barral. ¡Ay, Babel de mi vida…! Pero también hay que reconocerle al mejor Carles Gil, al mejor Andone, al mejor Çolak, un bluff al que hizo jugar algunos buenos partidos. Privado del grandísimo Lucas de la temporada anterior y con Joselu meses lesionado. Hay que incluir en su haber el monumental atraco a mano armada que sufrimos en el Bernabéu después de merecer la victoria. No fue el único. Con el VAR igual todavía era hoy entrenador del Deportivo en Primera División. Quien sabe.
La marcha de Babel, la lesión de Carles Gil, la sequía de Andone…etc. Acabaron con él en enero-febrero. Los que le hacían la guerra volvieron a la superficie y en un motín a la salida del raro y doloroso partido de Leganés, donde jugamos con diez gran parte del mismo, la situación se hizo insostenible y la directiva cedió a la presión. Visto a toro pasado (todos somos El Cordobés), quizás no se le debió cesar. Es probable que con un director deportivo tan defensor de sus ideas y buen comunicador como Carmelo, no se le hubiera despedido.
Ahí está Garitano. Resucitando a un Athletic de entre los muertos y camino de los puestos europeos. Y lo que todo eran críticas en el entorno deportivista, ahora son admiraciones y reconocimientos. ¿Dónde estábamos en aquel momento sus partidarios? No sé dónde. En esas fechas no parecía haber ninguno y ahora que no tiene remedio, resulta que hay legiones.
Concluyo para decir que ya se escuchan voces clamando por el cese de Natxo González. Por favor Tino, Carmelo y señores del Consejo de Administración, ni puñetero caso. Vamos a remar todos para el mismo lugar. Natxo no es perfecto porque no es Dios. Pero ha demostrado templanza, carácter y conocimiento de sus futbolistas, saber cambiar de registros cuando ve que hay que hacerlo y sabe aguantar la presión. Él mismo lo ha dicho, viene de picar mucha piedra y nadie le regaló nada.
Ya se escuchan voces clamando por el cese de Natxo González. Por favor Tino, Carmelo y señores del Consejo de Administración, ni puñetero caso
Un proyecto necesita continuidad. Si conseguimos el ascenso, que estoy convencido de que está en nuestra mano, Natxo seguirá por contrato. Pero en el supuesto infeliz, pero posible, de que no lo logremos, tranquilidad. Esto es un juego. Nadie asegura nada. No nos volvamos locos. El proyecto va a seguir necesitando de continuidad. Y salvo que Carmelo y el Consejo vean alguna alternativa que reporte ventajas objetivas claras, yo daría continuidad a Natxo. Ya sé que falta mucho y no es momento de este debate, que ojalá tenga lugar en medio de la alegría del ascenso. Pero como no se puede garantizar el final, mejor un entrenador que conozca la plantilla y el club, que sea humilde y autocrítico y que conozca la categoría. Ese es Natxo.
Y no hagamos caso del ruido. Todo el mundo tiene derecho a expresarse y opinar lo que le dé la gana y, por supuesto, todos los entrenadores tienen cuestiones que pueden ser objeto de crítica, como los abogados, los albañiles o los presidentes del Gobierno. Pero creo que el Deportivo, pase lo que pase, necesita continuidad y sosiego en este momento de su historia. Momento más difícil y delicado de lo que parece (y ya parece mucho), por la cantidad de incertidumbres que rodean al mundo del futbol y a la sociedad en general.