Las ausencias ocupan a Juan Antonio Albacete Anquela, otrora delantero que se cruzó más de una vez con el Elche contra el Deportivo y hoy un clásico de los banquillos de la Segunda División. Este domingo no podrá contar con sus dos mediocentros titulares la jornada pasada en Gijón. Tejera está lesionado y Javi Muñoz sancionado. También faltará el central Carlos Hernández, uno de los pilares defensivos de un equipo muy armado, fuerte en el balón parado, cómodo en el juego directo y que se abre con dos extremos a los que les gusta encarar. Un rival áspero con los siguientes jugadores a seguir:
Champagne (13). Experto portero argentino de jerarquía y envergadura, sobrio y con buen manejo en el juego aéreo. Potente de piernas, saca fruto de su excelente colocación y no acostumbra a rechazar balones sino que los bloca. Firme en el uno contra uno tal y como manda su escuela.
Alanís (3). Central mexicano zurdo con buena salida de balón. Magnífico rendimiento esta temporada, trabaja bien los balones por alto en las dos áreas.
Folch (8). Sorprendió su suplencia en el último partido en Gijón. Regresará al once y aportará presencia en la medular por su capacidad organizativa. Emblema durante años del Reus, Natxo le conoce bien porque le dirigió durante tres campañas y quiso contar con él en el Zaragoza, pero se adelantó el Oviedo. No se complica con el balón, juega a pocos toques. “Es la inteligencia personificada”, dijo en su día Natxo sobre él.
Saúl Berjón (10). Extremo hábil en el uno contra uno, vertical gracias a su velocidad y con excelente golpeo. Puede operar también desde la mediapunta.
Yoel Bárcenas (11). Otro jugador de banda y regate explosivo. Bullicioso, no deja de tirar desmarques. Mundialista con Panamá llegó este verano al equipo y cuaja una excelente campaña. Cinco goles en 36 intentos.
Joselu (22). Anquela le suele emplear en punta o como segundo delantero si recurre a Toché. Dinámico, ofrece muchas soluciones a sus compañeros. Marcó 29 goles en 62 partidos en el Lugo, pero en Oviedo ha bajado su puntería. Con todo, Anquela valora su capacidad de sacrificio.
