
Natxo González acabó abatido. En los últimos minutos del partido se refugió en el banquillo y evitó dar órdenes desde la zona técnica. Allí dio la cara su segundo, Bernardo Tapia. No entiende lo que sucede el técnico, que busca soluciones y no las encuentra, pero advierte de que no se rinde.
Decepción. No hay que ocultar la realidad. Entramos bien ante un rival con capacidad para tener la pelota, pero no fuimos generando peligro y nos iban asustando y haciendo más pequeños. En el segundo tiempo el gol te hace daño y vas a remolque. Voluntad, queremos, queremos, pero no hemos podido. No se puedo ocultar la realidad. Eso es lo problemático, la sensación de falta de energía. Felicité a los jugadores por la actitud, pero es querer y no poder. No voy a vender una moto que es real. Lo que habéis visto vosotros lo vi yo.
Los reproches. De mi futuro no hablo. Estaré trabajando al máximo hasta que pueda. No es difícil saber como me siento, no soy de hielo, soy persona. Solo lo sabemos los entrenadores lo que hay por dentro. Cuando te equipo muestra lo que mostró hoy obviamente tienes decepción y conlleva que la gente se enfade. Hay que asumir que soy el máximo responsable y soportar lo que viene encima. No son momentos agradables.
La solución. El final, cuando lo ves así, haces cambios, no ves que se le puede dar la vuelta. Estamos en una situación complicada. Ojalá pudiera tener la famosa tecla. Es muy duro querer y no poder, no llegar y que el contrario sea mejor. Parecía que habíamos mejorado la semana pasada, quizás para esa progresión el rival no era el más idóneo hoy. Hay frustración, decepción, falta de energía, no sé en qué porcentaje una cosa u otra.
Los cambios. Vicente estaba llegando tarde, con una tarjeta, había riesgo de quedar con diez y quería gestionar mejor el balón. El cambio de Pedro quería llegar por fuera y tener calidad de centro. Borja entró por Edu, que estaba muy fatigado.
Seguir adelante. Siempre. Rendirse nunca. Hoy iré a casa y me derrumbaré, me pegaré cabezazos contra las paredes, pero mañana volverá a amanecer y es nuestro trabajo. Son días para rendirte, pero no va conmigo y creo mucho en lo que estamos haciendo. Hay dos caminos: abandonar o ser fuerte. Cabeza arriba, aguantar porque son momentos delicados, pero aurrerá, adelante.
El ascenso directo y el play-off. No puedo pensar en eso. Ahora hay que tratar de descansar y buscar soluciones. Si no ganas los objetivos se te van cayendo.
La actitud. Uno le da vueltas y hablamos con el grupo y decidimos, tratamos de buscar diagnósticos y soluciones. Valoras cosas, hoy lo haré. El equipo quiere. Cuando me transmita otra cosa me lo tendré que pensar, pero no tengo miedo a no llegarles a los jugadores.
El rival. Cuando estaba en equipos pequeños venir a estos campos era un chollo. No tienes nada que perder y mucho que ganar, un gran escenario y si estás en momento delicado pues mejor todavía. Así es como afrontan los rivales los partidos. Lo único que no se me ocurre ahora es mirar la clasificación. Ya tengo bastantes con lo que tengo.
