
Uno de los retos principales del futbol español actual y de sus gestores es el de lograr caminar por la senda del crecimiento y la relevancia internacional, pero sin hacerse antipático ni provocar rechazo a los aficionados que acuden a los estadios. El futbol es de los aficionados. De eso no cabe la menor duda. La cuestión es conciliar nuestros intereses con las plataformas televisivas y clubes. Todos somos aficionados televisivos y muchos lo somos también de grada. Pero este último colectivo está tan implicado directamente en el espectáculo que requiere, sin duda, una atención especial para evitarle graves inconvenientes que terminen por reducir su presencia activa en los recintos deportivos.
Los derechos televisivos son el ingreso fundamental y básico de todos los equipos que participan en ligas profesionales, tanto en España como en todas las ligas europeas importantes, y demás torneos nacionales o internacionales. Eso ya no tiene una vuelta atrás. El futbol español para ser competitivo tiene que intentar generar más derechos que el resto de competiciones.
A nivel particular, nuestro Deportivo para ser competitivo tiene que intentar por la vía de la audiencia televisiva, retornando cuanto antes a Primera y procurando hacerse un hueco cuanto más arriba mejor en ese lugar, tener más ingresos y ser más competitivo. Este factor además multiplica otros ingresos (patrocinios, publicidad…).
Pescadilla que se muerde la cola. Si no se lucha para que la liga sea competitiva a nivel mundial, no tendrá ingresos. Si no tiene ingresos, será una liga menor, sin jugadores de calidad. Si no luchamos porque el Deportivo sea un equipo lo más importante posible en la Primera División, si sigue en Segunda, cada vez tendrá menos ingresos, peores plantillas y, por lo tanto, mayor dificultad para conseguir un ascenso a la máxima categoría y una progresión en la misma. No importa la historia. Observemos equipos sin tradición consolidándose en la máxima categoría. Entre tanto la Segunda División presenta cada vez más equipos con gran tradición histórica de muchos años, pero que por circunstancias económicas y deportivas tienen que penar en un infierno muy competitivo.
En otro orden de cosas, todo está pensado para que la plantilla de cada club responda económicamente a sus ingresos imputables a cada temporada, de acuerdo con los criterios objetivos fijados por el control económico de la Liga, respondiendo al fair play sugerido y promocionado desde altas instancias europeas. Ya no se puede, ni el Deportivo ni nadie, hacer equipos con pólvora del Rey, con pólvora de la Agencia Tributaria o con pólvora encargada al fiado. La pólvora solo va al almacén con dinero de verdad.
Este cambio brutal en la concepción del funcionamiento de las competiciones tiene muchas ventajas, de las que la sostenibilidad del modelo es la principal. También dispone de algunos inconvenientes. El principal es que la demanda de los televidentes influye sustancialmente en el nivel de ingresos proporcionados por vía audiovisual. Para ello los gestores de los citados derechos tienen que maximizar esa demanda en la medida de lo posible. Esto conduce a la dispersión de horarios y a la creación de distintas ventanas horarias. Todo lo relativo al tema fechas y horas del futbol es discutible. Algunas cuestiones no admiten alternativas, pero la preocupación más extendida y más unánimemente compartida, es precisamente la obligación de instalar un partido los lunes tanto en la Liga Santander como en la Liga 123, como consecuencia de todo este cambio.
La instalación de este partido en lunes ha provocado protestas de aficionados y peñas afectadas, que han culminado con una llamada a entrar cinco minutos tarde en los partidos del pasado lunes 4 de Marzo. Esta movilización ha sido convocada, entre otros, en el partido de Riazor que jugamos contra el Alcorcón.
Me alegro de que la Federación, sin saber yo muy bien si puede adoptar sola esta decisión, nos comunique con tanta claridad, que la próxima temporada no habrá partido el lunes
Es evidente que el lunes a las 9 de la noche es un horario que provoca daños a clubes, ya que ocasiona asistencias más pobres que en fin de semana. También perjudica a los aficionados, cuya dificultad para asistir un lunes, para muchos de ellos, es superior a la de un fin de semana. Cierto lo que dice la Liga de que los televidentes también son aficionados que pagan, pero no es discutible que los espectadores en las gradas, son una de las esencias del éxito y la pasión que rodea al futbol, y hay que cuidarlos especialmente.
Comparto esa preocupación, y la sufro en mis carnes. Vivo a 70 km. de A Coruña y confieso que este lunes asistí a Riazor pero se me hizo muy cuesta arriba y aún encima retorné mascullando el cabreo correspondiente de un partido que debimos haber ganado. Es fútbol y nada garantiza volver contento. Única manera de hacer corto el viaje.
Por ello, estoy legitimado para estar muy de acuerdo con los organizadores de la protesta. Me resolvería un problema la supresión del partido de los lunes. De hecho me alegro de que la Federación, sin saber yo muy bien si puede adoptar sola esta decisión, nos comunique con tanta claridad, que la próxima temporada no habrá partido el lunes. No sabía que dicha Entidad cobraba 4 millones de euros por autorizar partidos el viernes y el lunes. Imagino que será generosa y no le hará pagar a los clubes esa generosidad. Sería hacer trampas. Léase al respecto, la información interesante de David Alvarez en El País.
Por ello, no soy dudoso y lo digo claramente. Espero y deseo que se cumpla ese gran objetivo de eliminar el partido de los lunes. En cualquier caso, creo que es una medida que se debe tomar con cierto rigor y para ello deberíamos saber, al menos estimativamente, todos los impactos relevantes, y sus alternativas. Creo que aquí también era necesaria la transparencia a que tanto se alude para otros temas.
En cualquier caso, no nos olvidemos de que algún día vamos a volver a Europa. No tengo dudas al respecto. Y allí seguro que no protestaremos si jugamos un martes, miercoles o jueves a las 20:45. Ojo que también aquí hay ventana horaria de las 19:00. ¿Le haremos ascos y protestaremos también 5 minutos?. Seguro, en ese caso, que a la UEFA le da la risa. Por tanto, de acuerdo con los críticos del lunes, pero solo les pido que tengan sentido de las proporciones y reflexionen hacia donde vamos y midan los riesgos de futuro. Intentaré proponer esa reflexión.
¿Con esto que quiero decir? Que aún siendo yo personalmente favorecido como seguidor y estando de acuerdo en eliminar el partido de liga de los lunes, ¿realmente es tan grande el drama? ¿De verdad tanto como para que los medios informativos estén insistiendo en todas las ruedas de prensa sobre este tema? ¿Tanto como para marcar de tal manera una agenda tan cargada de dificultades?
En nuestro “preocupómetro deportivista”, ¿es el tema más importante? Recordemos que en toda la temporada ha sido el 4 de Marzo, el único lunes que hemos tenido partido en Riazor. Un lunes víspera de festivo en la ciudad y muchos municipios de Galicia. No en el de mi domicilio, lamentablemente.
Nos guste más o menos, en Segunda División nos la estamos jugando. Todas estas amenazas económicas y competitivas, deberían hacernos reflexionar. Debemos cerrar filas y dejarnos de guerritas minoritarias e interesadas
Aunque es verdad que no es un problema del corto plazo sí son mucho más graves, y una amenaza real, algunas presiones potentes que vienen desde Europa con claves también internas. Resulta sorprendente que a nadie le preocupe el gran interés y las maniobras de los más grandes equipos de Europa, acerca de montar una Liga Europea cerrada, que ha salido constantemente en los medios de comunicación. Tampoco a nadie le preocupa esa idea de la UEFA de que la Champions se juegue total o parcialmente en fines de semana condenando a las competiciones domésticas a los días laborables. ¿De verdad a nadie le preocupan estas noticias? La debacle que vendría si alguna de estas cuestiones llega a concretarse, dejaría lo del partido de los lunes en anécdota simpática y nos llevaría a pronunciar frases como “¿Te acuerdas que bien vivíamos quejándonos de los lunes?” “Un lunes por temporada y víspera de festivo. Vaya lujo”.
Supongo que nos imaginamos el problema grande que podría tener el Deportivo, con la deuda que todavía arrastra. De las más importantes del futbol profesional español. La devaluación del producto Liga nos condenaría irremediablemente. No tenemos otro remedio que apoyar a los gestores de LaLiga, nos caigan mejor o peor, para defender lo nuestro frente a estas amenazas que no son ciencia ficción. Están ahí. Riesgo de devaluación competitiva y catástrofe económica brutal.
Hemos observado las ganas que algún equipo tiene de “volar” de las competiciones nacionales (curiosamente los que tendrían que ser más defensores de lo español). En baloncesto por un quítame allá un tapón, alguien amenazó con marchar de la ACB. No sé si era un tapón o un corcho, ya que este último procede del alcornoque.
Sorprende menos que siga sin preocupar apenas que el Deportivo, según informa Roberto Bayón, periodista de la Nueva España, es todavía hoy, el cuarto equipo con más deuda neta del futbol español. Con un añadido muy inquietante, que es que los tres que le preceden en dicho ranking (Atletico de Madrid, Valencia y Barcelona), tienen un potencial patrimonial y capacidad de facturación por muy distintos conceptos, sobradísimamente superior. Ni hablemos del potencial audiovisual. Tienen mucho más fácil salir del problema.
Pero bueno, si cuando debíamos 160 millones y estábamos en concurso de acreedores, y para colmo nos costaba llegar a acuerdos con los acreedores principales (Agencia Tributaria sobre todo) no éramos muchos los que estábamos preocupados, no nos debemos preocupar ahora. Por aquel entonces, nadie propuso ninguna huelga al respecto. Al contrario. Se convocó una protesta ante la Agencia Tributaria porque pretendía cobrar.
Por ello no pienso que nos vayan a asustar ahora 80 millones de euros en el “preocupómetro deportivista”, más cuando todo parece indicar que la tal deuda está bien estructurada a partir del acuerdo con Abanca. Pero que a nadie se le olvide que hay que pagarla año a año y quedan muchos por delante. Y que la amenaza real de las competiciones europeas en fechas, horarios y audiencia, puede ser una auténtica hecatombe que debemos al menos prevenir si no queremos instalarnos definitivamente en la ruina de la que venimos en fechas no tan lejanas.
Nos guste más o menos, en Segunda División nos la estamos jugando. Todas estas amenazas económicas y competitivas, deberían hacernos reflexionar. En primer lugar a todos los estamentos del club. A ponerse las pilas todos desde el presidente y sus consejeros al utillero, pasando por todos los técnicos, jugadores y empleados. Nos jugamos mucho. Hay que ascender cuanto antes a primera división si no queremos ver recortado nuestro presupuesto y agravado el problema.
Pero quería también decir algo a los aficionados deportivistas en los que me incluyo, que siempre queremos lo mejor para nuestro equipo. Debemos cerrar filas y dejarnos de guerritas minoritarias e interesadas, no sea que acabemos como el Zaragoza, que es otro histórico con unas circunstancias muy parecidas a las nuestras en materia de deuda, y que lleva aguantando seis temporadas en segunda división, que parece que van a ser siete, a pesar del apoyo del potente empresariado de una ciudad que triplica en habitantes y potencial económico a nuestra querida ciudad de A Coruña. Ojo, no nos creamos por encima de la realidad de hoy e intentemos estar unidos y apoyar a los nuestros, que son los que nos pueden sacar de este lío. Esta es la única manera de volver a ser lo que fuimos y que, en este momento, no somos por más que nos empeñemos.
En todo caso, fuera el partido del lunes. De acuerdo sin la más remota duda. Pero en mi “preocupómetro deportivista” me saltan alarmas muchísimo más importantes, aunque desde el punto de vista de mi comodidad personal cortoplacista no lo vea así, o muchos ni siquiera vean alarma alguna.
