VIEJA GRADA ELEVADA

El día que el Almería de Quique y Dubarbier doblegó al Dépor

El Almería no pisa A Coruña desde la temporada 14-15. Casi un lustro. Por aquel entonces el Deportivo y los andaluces se encontraban peleando por permanecer en Primera División, pero los coruñeses fueron los únicos capaces de alcanzar aquel premio. Los almerienses terminaron cayendo al pozo, y desde entonces viven instalados en la categoría de plata. La visita a Riazor (viernes 22 de marzo, 21h) significará su reencuentro con dos de los jugadores que formaron parte de esa plantilla que no logró mantener la categoría: Quique González y Sebastián Dubarbier. Rubén Martínez, portero del Almería durante aquel curso, también acabaría incorporándose a la disciplina blanquiazul.

Aquel Deportivo-Almería de septiembre de 2014 fue uno de esos tantos partidos que por entonces cabrearon al deportivismo. Se disputó tras dos derrotas de especial dureza ante Real Madrid (2-8) y Celta de Vigo (2-1), pero lo que parecía ser una oportunidad de redención se convirtió en un aliciente más para el enfado. Tras las múltiples ocasiones de Hélder Postiga, el mano a mano de Isaac Cuenca o el remate al palo de Sidnei, el Almería aprovechó las ganas del Dépor de Víctor Fernández de dar una alegría a la afición y lo derrotó por 0-1 con un gol de Édgar Méndez en los últimos minutos del partido.

El disparo envenenado de Méndez tras un contraataque fruto de la actitud ofensiva desesperada del Deportivo provocó que los coruñeses terminaran la sexta jornada de competición en el 17º puesto. A la larga los triunfadores de la temporada serían ellos, pero el júbilo de aquel día perteneció al bando andaluz. Pocos sabían entonces que dos de los jugadores de ese verdugo serían parte de la plantilla de un Dépor con la misión de ascender a Primera División.

Dubarbier y Quique, clave y anécdota en el Almería 14-15

Dubarbier no cuenta en los planes de su actual equipo, pero sí fue uno de los futbolistas más importantes de ese Almería. El lateral izquierdo era de su propiedad, y solo dejó de ocuparlo en seis partidos. Cuatro de ellos fueron por sanción: dos expulsiones y dos acumulaciones de tarjetas amarillas (el argentino vio un total de 14 en el curso y 39 en sus tres temporadas como rojiblanco) que dejaban bien a las claras la intensidad defensiva de un Dubarbier que en aquel partido ante el Deportivo completó los 90 minutos. Y sí, siendo amonestado.

Quique, por otra parte, no contó con tanto protagonismo como el argentino. El delantero no participó en la victoria en Riazor del Almería, al que se había incorporado tras sus 24 goles con el Guadalajara durante la campaña 13-14. De hecho, el papel del vallisoletano en aquel curso en Primera fue anecdótico: 30 minutos en Liga divididos en tres salidas como suplente, a los que se sumaron tres participaciones en Copa del Rey (en las que logró un gol). Francisco y los responsables del Almería decidieron que lo mejor para Quique era terminar el curso 14-15 como cedido en el Racing de Santander, donde anotó cuatro goles. Tras el descenso, despuntaría con los rojiblancos en Segunda División.

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