Un proceso de tres años culminó en Arguineguín. No podía haber un destino más poético en el que dar el salto. En la patria de Juan Carlos Valerón logró el ascenso a la Liga Iberdrola el Deportivo Abanca. Lo hizo a lo grande, dominador y superior (1-4) al Femarguín, al que sometió desde el primer minuto de partido y le mostró que no tenía opciones de remontar los dos goles con los que partía en desventaja tras el partido de ida disputado en Abegondo. El Deportivo cierra un campeonato de récord, tras disputar 30 partidos y empatar apenas uno. El resto fueron triunfos. Ganó los cuatro duelos de la promoción.
En Canarias el equipo que pilota Manu Sánchez se hizo valer por más que el terreno de juego plantease dificultades, un tepe artificial irregular y plagado de caucho que invitaba a evitar combinaciones. Lo que ocurrió fue que el Deportivo no sólo tocó el balón sino que lo hizo en aluvión. A los diez minutos de partido ya habían logrado tantos goles como en el partido de ida, el Femarguín ya sabía que debía marcar cinco para lograr el ascenso. Una montaña que no pudo superar.
Gaby marcó el camino. Lo hizo con un gol en el que hizo valer su potencia para controlar el balón primero con la cabeza y luego superar por fuerza a las zagueras rivales. Tuvo frialdad en la definición. El Deportivo había partido sin temores, quizás sin respetos, dispuestas a decidir. El segundo tanto llegó tras una melé después de un saque de esquina ante el que la portera local no tuvo respuesta.
La respuesta del Femarguín fue tibia. El Deportivo controlaba el partido porque forzaba el error de sus rivales, con una medular agresiva en la que Tere Abelleira y Alba Merino no dejaron de imponerse. Pero, a estas alturas y por favorable que fuese el emparejamiento en el sorteo de la promoción, el partido debía tener pasajes que ofreciesen dificultades. Las hubo cuando las blanquiazules forzaron más faltas en contra de las aconsejables y le dieron opciones a las locales para colgar balones al área. En ese barullo obtuvo réditos el Femarguín, acortó distancias con un gol de Carla a la media hora de partido, un libre directo en el que el cruce de varias jugadoras despistó a la portera Miralles.
Pero el Deportivo minimizó riesgos. En el descanso el técnico retiró a Silvia Mérida, que ya arrastraba una amonestación. Entró Raquel en el eje de la zaga para formar dupla con Iris. No pasaron apuros. El calor y el esfuerzo le pasó factura al Femarguín, que no mostró recursos ante un rival muy superior que además le golpeó nada más regresar del receso. Peke supo cuerpear ante su par para entrar hasta la cocina, rematar ante la meta Aco y aprovechar el rechace para empujar la pelota a la red. Poco después llegó el cuarto tanto, un rechace de la portera que golpeó en Gaby.
A partir de ahí todo fue un trámite, un final relajado y feliz para uno de los proyectos que con más mimo se han forjado durante los últimos años en el Deportivo, muchas veces sin la comprensión debida, la que pudo haber propiciado que el primer equipo femenino jugase en A Coruña, tal y como lo hace el masculino. Una decisión que además hubiera impulsado todavía más el fútbol femenino en la ciudad. Ahora que el carro lleva guirnaldas y luces y es goloso subirse a él no está de más considerar que lleva rodando sin tanto oropel desde hace tres años, que ha superado varios sinsabores para festejar ahora y que se tuvo paciencia para mantener la línea, y la inversión, que hoy es ganadora.
