VIEJA GRADA ELEVADA

CRÓNICA | El Deportivo es un cadáver (1-2)

R.C. DEPORTIVO

No se atisba el final del abismo futbolístico en el que se ha metido el Deportivo, que a día de hoy es un equipo muerto, incapaz de imponerse a cualquier equipo de la categoría y empeñado en emborronar su prestigio ante rivales que llegan el estadio como si visitasen Disneylandia y encima se llevan premio. El Deportivo se ha instalado en la nada por más volantazos que aplique, aunque cambie el entrenador, el sistema, el estilo y se apliquen giros impensados en su alineación. No queda nada del equipo dominador en Riazor de principio de temporada, tampoco se atisba la nueva idea del recién llegado entrenador, que predica y garantiza que había detrás un trabajo semanal suficiente para manejar la pelota, agresividad para recuperarla cuando se perdiese y valentía para encarar la meta de inmediato y devorar al Extremadura a base de remates. Pues justo lo contrario fue el Deportivo.

El ascenso, a diez puntos y con 21 por disputar es una entelequia; la promoción queda a cuatro puntos. La perspectiva más inmediata es la de disputar dos partidos a domicilio ante Numancia y Zaragoza, dos rivales de la nobleza de la categoría que están enfangados en la pelea por la permanencia. Nada invita al optimismo en pleno desplome. En las diez últimas jornadas, esas en las que debía dar el estirón, el equipo se ha encogido y apenas sumó de a tres gracias a los administrativos puntos de la cita fallida con el Reus y los tres últimos partidos se cuentan por derrotas, dos de ellas en casa contra Rayo Majadahonda y Extremadura, dos recién ascendidos.

El Extremadura ganó en Riazor con mucho menos que el cuadro madrileño. Se armó atrás dispuesto a alejar la pelota sin mayores soluciones y fiar sus opciones a alguna acción en la estrategia. Al final encontró una veta en los nervios del rival. Pronto se vio que el Deportivo no iba a ser capaz de ordenarse con la pelota. José Luis Martí optó para su estreno en Riazor por una alineación que como poco cabría calificar de arriesgada y que a la postre se mostró desprovista de capacidad para gobernar el partido. Si quería la pelota no lo pareció, si su intención era subir líneas e ir a por el rival no lo mostró. La primera parte fue una colección de desastres impropios de futbolistas profesionales, la mayoría sin aptitud, pero por momentos pareció incluso que sin actitud. Y no caben dudas sobre ella, sí respecto a la capacidad de algunos jugadores para manejarse en un escenario de nervios y presión como el actual. Jugar al fútbol no consiste sólo en darle medio bien a un balón.

Faltó talento y carácter para rebelarse. Varios futbolistas naufragaron y al descanso más de medio equipo hubiese merecido la sustitución. Le tocó a Vitor Silva, que penó sin balón ni apoyos, pero pudo ser Pedro Sánchez. O Borja Valle. O los laterales. Incluso Didier Moreno, avispado para recuperar la pelota en el cuerpo a cuerpo, pero muy limitado con su manejo. Entre los centrales tampoco hubo soluciones en la construcción y sí dudas en la resta. Apenas Edu Expósito ofreció alguna luz, algún pase vertical que rompiese líneas, un cierto dinamismo para activar a Quique González, limitado a tener que bajar pelotazos. Ante tanta nadería se animó el Extremadura. Tampoco necesitó estirarse mucho para llegar al gol y asaltar Riazor, un castillo que por el nombre parece sólido, pero en la realidad está gangrenado. Un centro de Bastos, un futbolista de la cantera del Porriño que pasó por Choco o Coruxo y ya había jugado esta temporada en Riazor con el Reus, lo remató Olabe a la red. Bastos, que entraba por la izquierda, tuvo tiempo a colocarse la pelota en la diestra y colocar el balón entre Marí, que no llegó, y Caballo, que no anticipó. Olabe empujó a ras de suelo desde el borde del área chica.

El cadáver obviamente no hizo ni un guiño. Incapaz de revolverse contra sus limitaciones, el Deportivo solo mudó cuando Martí empezó a rectificar sus decisiones iniciales. Santos salió tras el descanso para ofrecer una referencia, visto que aquello amenazaba en convertirse en una colección de centros. Por ahí quiso imponerse el Deportivo. Quique González remató cerca del palo uno de Borja Valle. Poco después otro de Pedro Sánchez armó un barullo que acabó con la pelota en el poste. Tenía ahí el partido el Deportivo, que buscaba una remontada a base de casta, nunca de fútbol. Pero fue justo ahí cuando ocurrió lo que sólo sucede en situaciones así: un remate lejano de Pardo, que no ofrecía dificultades para el portero, se lo comió Dani Giménez.

Lo que nunca pasa siempre ocurre en el peor momento. Restaba más de media hora por jugar, Martí llamó a Cartabia y Mosquera para suplir a Bóveda y Didier Moreno. Apurado, aturdido y desnortado el Deportivo, su entrenador, llamó a sus futbolistas con más nombre y sueldo. Tarde y mal, sin más plan que el empuje o a la espera de un destello que no tuviese que ver con el juego colectivo. Todo sucedió ante un rival limitadísimo que concedió un gol a cinco minutos del pitido final, un fallo del meta Casto que aprovechó Santos justo cuando los Riazor Blues empezaban a pedir la dimisión del Consejo de Administración. En ese contexto el equipo quiso marchar al menos hacia el empate. Ni lo logró ni lo mereció.

FICHA TÉCNICA

Deportivo: Dani Giménez; Bóveda (Fede Cartabia, min. 61), Domingos, Marí, Caballo; Didier Moreno (Mosquera, min. 68), Edu Expósito; Pedro Sánchez, Vítor Silva (Santos, min. 45), Borja Valle, Quique González.

Extremadura: Casto; Díez, Pardo, Granero, Bastos; Olabe (Nando, min. 65), Zarfino, Lolo, Perea (Tienza, min. 71); Márquez, Ortuño (Willy, min. 83).

Goles: 0-1, min. 21: Olabe. 0-2, min. 58: Pardo. 1-2, min. 89: Santos.

Árbitro: López Toca, del Comité cántabro. Amonestó a Marí, Vítor Silva y Didier Moreno en el Deportivo. En el Extremadura vieron la tarjeta Olabe, Casto y Zarfino.

Incidencias: Estadio de Riazor, 16.649 espectadores.

CRÓNICA | El Deportivo es un cadáver (1-2)
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