Casi dos décadas, que se dice pronto. Eso es lo que lleva el Deportivo sin visitar el Carlos Tartiere, casa del Real Oviedo, desde que lo hizo por última vez en 2001 cuando aún estaba en pie el viejo estadio del barrio de Buenavista. Efeméride, por cierto, de grato recuerdo. El Dépor entonces comandado por Jabo Irureta y todavía vigente campeón de Liga vencía 2-3 a los asturianos gracias a una actuación memorable de Diego Tristán, que anotó un triplete. El partido también convertiría en protagonista a Donato, inquilino improvisado de la portería tras la expulsión de Molina a pocos minutos del final. El Deportivo se llevó los tres puntos en aquella jornada 35 de competición, pero el ritmo del Real Madrid fue imparable. Acabó la Liga en segunda posición, mientras que el Real Oviedo consumó su descenso de categoría y el comienzo de una auténtica travesía por el desierto.
Los oviedistas no consiguieron volver a la categoría a las primeras de cambio, y en agosto de 2003 sufrieron un descenso administrativo que mandó al club a Tercera División. La odisea desde entonces no ha sido pequeña: un ascenso a 2ºB seguido de otro descenso, una vuelta más a la categoría de bronce y más de un lustro permaneciendo en ella, con varios intentos frustrados de vuelta al fútbol profesional. Lo lograron, por fin, en 2015 gracias a la aparición de Carlos Slim, que armó un equipo temible para la categoría. Viven en Segunda División desde entonces, pero hasta este año no se habían visto las caras con el Deportivo, víctima de un descenso que ha acabado provocando el reencuentro entre ambos clubes. Los casi 19 años del Dépor sin visitar Oviedo verán su fin el domingo a las 18h.
Ahora ambos persiguen el objetivo de volver a Primera División, pero para los asturianos, al contrario que para el Deportivo, no es un “sí o sí”. El equipo de Natxo González visitará a un Real Oviedo herido tras su derrota en el derbi frente al Sporting de Gijón, pero siempre peligroso en su Carlos Tartiere. Borja Valle, buen conocedor del asunto, lo avisó en Abegondo: “Conozco ese estadio y los arropan, empujan y aprietan. Cada uno lucha con sus armas, como nosotros tenemos las nuestras. Es un equipo muy intenso que no para de correr y bregar durante los noventa minutos y de bregar”. Los de Anquela solo han dejado escapar dos puntos de los quince disputados en su estadio en lo que va de 2019, y siguen vivos en su lucha por la promoción de ascenso a la máxima categoría. Una auténtica prueba de toque para un Deportivo que, precisamente, quiere salir de ella para meterse en los de ascenso directo.
El “penalti” de Villena Peña
Los Real Oviedo-Deportivo han supuesto más de una efeméride. Una de ellas, datada del curso 85-86, con polémica arbitral incluida. Duranta aquella ilusionante temporada, el Deportivo de Txutxi Aranguren, José Luís Vara o Vicente Celeiro se hizo fuerte en la división de plata y logró tener el ascenso prácticamente a tiro. Quedaban cuatro partidos para plasmarlo, tres de ellos en Riazor, pero la visita a Oviedo de la penúltima fecha truncó las opciones de hacerlo. Villena Peña, árbitro del encuentro, provocó la ira de los coruñeses al señalar un discutido penalti por mano, que se sumaba a la expulsión del deportivista Silvi en la primera parte. El Real Oviedo se llevó el partido, y Montes, meta blanquiazul, explotó: “En el campo ha habido un chorizo vestido de negro”. El Deportivo acabó sexto a un punto de un ascenso que se acabarían llevando Murcia, Sabadell y Mallorca.
