VIEJA GRADA ELEVADA

¿Qué le pasa al Dépor?

Al Deportivo se le han juntado todas las desgracias posibles en cuestión de dos meses, provocando que aquel equipo seguro de lo que hacía y con poderío ofensivo ya sea, desafortunadamente, una cosa del pasado. Lo único que rodea actualmente a Natxo González y sus jugadores es una crisis futbolística y mental que ha afectado tanto a resultados como a juego. ¿En qué momento se pasa de ser uno de los claros candidatos al ascenso directo a casi sufrir por mantenerse en los puestos de promoción? Todas las razones se relacionan entre sí.

Los problemas físicos

Las múltiples lesiones sufridas tras el comienzo del nuevo año han lastrado los planes de Natxo González en más de una ocasión. Pedro Sánchez, Vicente Gómez, Pedro Mosquera y Michael Krohn-Dehli (aún convaleciente) fueron varias de las víctimas de esta plaga, hasta el punto de dejar en cuadro el centro del campo. En el duelo frente al Nàstic de Tarragona, sin ir más lejos, Álex Bergantiños, Edu Expósito y Didier Moreno fueron los únicos centrocampistas disponibles de un primer equipo que se vio obligado a recurrir al fabrilista Montiel.

Sin embargo, la lesión que más le ha afectado al Deportivo ha sido la de Carlos Fernández. El sevillano comenzó la temporada como un fijo de aquella delantera de dos hombres del rombo de Natxo González, pero tras la visita a Majadahonda de diciembre comenzó su calvario particular con los problemas físicos. El Dépor no solo perdió gol, sino también a un delantero talentoso que aportaba maravillas al juego del equipo. Carlos se lesionó el 2 de diciembre y desde entonces ha encadenado recaídas. El sevillano no viste su camiseta desde finales de enero. A partir de este momento, el Deportivo solo ha logrado una victoria si se obvian los tres puntos del encuentro ante el Reus.

La falta de eficacia

La dolencia de Carlos, a su vez, es una de las razones por las que el Dépor solo ha logrado marcar cuatro goles desde la jornada 24. El equipo coruñés, que en su momento se consagró como el más realizador de la categoría durante una gran cantidad de fechas seguidas, ha visto cómo sus cifras han bajado drásticamente en los últimos meses. Son, únicamente, tres tantos de Quique González (dos en el mismo partido) y uno de Edu Expósito desde la victoria en Gijón de la jornada 23.

No es la primera vez, sin embargo, que el Deportivo protagoniza una sequía, ya que hasta la victoria ante el Albacete (jornada 22) los coruñeses completaron tres partidos seguidos ante Cádiz, Lugo y Mallorca sin anotar un solo gol. Ante el Nàstic, una de la escuadras más goleadas de la categoría, solo anotaron uno. Especialmente flagrantes fueron los encuentros ante lucenses y catalanes, en los que las oportunidades claras de gol no pararon de llover. Siempre sin resultado, por una razón u otra.

La venta de Carles Gil

El valenciano nunca dejó a nadie indiferente. Era venerado u odiado. Lo que sí es un hecho es que, casualidad o no, el juego del equipo se ha visto damnificado desde su venta a la MLS. Carmelo del Pozo incorporó a Matías Nahuel utilizando su ficha, pero desde el primer momento se vio claramente que las características del extremo no eran las mismas que las de Gil. La capacidad creativa del Deportivo bajó considerablemente, también influenciada por las bajas del centro del campo. Tenerife, Nàstic, Alcorcón, Las Palmas y ahora Almería se han visto beneficiados por la falta de ideas de los coruñeses.

La incorporación de Vítor Silva, que ya ha debutado con el equipo, dejó a las claras que el verdadero sustituto de Carles Gil en ese sentido es él. En su momento el portugués se incorporó a los entrenamientos del Dépor en fase de prueba y actualmente es el único mediapunta con capacidad para superar líneas. La misión de Natxo González y su equipo es recuperarlo físicamente hablando para que el equipo por fin cuente con un creador, porque salvo aciertos inesperados el Deportivo no mejorará creativamente hasta que el ex del Reus esté a tono.

El vaivén de sistemas y el mal rendimiento de los emblemas

A principio de temporada, el rombo de Natxo era posiblemente la seña de identidad más fuerte que ha tenido el Deportivo en sus años recientes. Tal característica, sin embargo, provocó que los rivales le tomaran el punto a los coruñeses. El partido ante el Albacete en Riazor fue escenario de un cambio radical de idea, dejando el rombo a un lado para colocar un trivote en el centro del campo que resguardara a otro tridente, esta vez atacante, con dos extremos y un único ariete. En su momento dio resultado: el Dépor ganó 2-0 y doblegó a uno de sus rivales directos por el ascenso. Incluso triunfó en Gijón una semana después.

Fue a partir de entonces cuando esa idea comenzó a resquebrajarse, hasta el punto de que Natxo González colocó frente al Almería un nuevo sistema con dos pivotes, dos bandas y dos delanteros para intentar emular el día de Albacete, pero no fue así. A ello hay que sumarle los vaivenes de las convocatorias (jugadores que son titulares e inmediatamente pasan a la grada, y viceversa), los continuos cambios de once y las malas lecturas de los partidos. Todo aporta para que el equipo esté más confuso que nunca.

Por si fuera poco, emblemas del equipo como Borja Valle o Fede Cartabia no están al nivel del principio de temporada. ¿Causa o consecuencia? Incluso Pablo Marí y Domingos Duarte, la teórica mejor pareja de centrales de la categoría (también demostrado con hechos), viven rodeados de inseguridad. Problema colectivo y problema de nombres.

El factor mental

La crisis de juego y resultados ha provocado ansiedad en el equipo, que a su vez ha acrecentado la mala dinámica. Es la pescadilla que se muerde la cola. La cantidad de declaraciones tras la derrota frente a Las Palmas refiriéndose al aspecto mental del equipo fue enorme. Vicente Gómez, Borja Valle, Eneko Bóveda o Edu Expósito repitieron prácticamente la misma declaración: “El parón del Reus nos va a servir para limpiar la mente”.

El mismo Natxo González puso el foco en el factor mental en la previa del partido ante el Almería: “De aquí al final tiene que ser más importante la cabeza e inteligencia que el corazón”. Los resultados te dan y te quitan confianza, y ahora el Deportivo vive sumido en un pozo donde hay de todo menos de eso. A su vez, la pescadilla se muerde la cola y hace que la desconfianza incremente más la crisis de puntos.

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