Natxo abrió la posibilidad durante la semana, y finalmente se hizo carne. Un mes de pruebas, firma de contratos y muchos entrenamientos después, Vítor Silva salió a jugar un partido de fútbol por primera vez desde junio de 2018 dejando claro que es el hombre realmente destinado a suplir las características en su momento ofrecidas por Carles Gil. Pedro Sánchez da balón parado y Fede Cartabia conducción y disparo, pero bastaron tres minutos del cuarto de hora en el que Vítor Silva pisó el campo para ver, por fin, a un mediapunta que haga lo que normalmente se le pide: dar el último pase. Silva recibió el balón, levantó la cabeza y con un toque elegante dejó solo a Nahuel para que el meta del Almería le derribara y provocara una falta al borde del área. En una de sus primeras acciones, el luso había ofrecido un aire fresco a las posibilidades creativas del equipo que no se olía desde hacía demasiado tiempo. Y por si fuera poco, también compartió las responsabilidades del balón parado.
Ahora, la necesidad de recuperar el mejor tono físico de un jugador que ofrezca ese tipo de aportación se antoja clave. Desde la salida de Gil, el Deportivo no ha logrado encontrar a ese futbolista que encuentre huecos. Son dos meses que, casualidad o no, coinciden con la gran crisis del equipo, tanto en juego como en resultados. El propio Vítor Silva también sabe muy bien por qué Carmelo del Pozo y Natxo González le han rescatado del abismo: “Lo que me pide el entrenador es lo que tengo, jugar entre líneas y dar el último pase”. Solo haciendo eso, el equipo lo agradecerá. Siempre, eso sí, que le respete el físico, el factor con más riesgo derivado de esta incorporación. Durante sus primeros entrenamientos ya sufrió una sobrecarga, e incluso el Silva más en forma del Reus demostró ser propenso a las dolencias de esta clase, pero él se siente bien: “Obviamente no estoy al cien por cien en el apartado físico, aunque mentalmente puedo estar más fresco que mis compañeros. No sé si estoy para 90 minutos, pero me siento bien”, comentó tras su partido de debut.
Ahora la misión de todos es poner fin a la inactividad que ha marcado su último año. A Vítor Silva le quedan once jornadas para rentabilizar su fichaje y detener el vaivén de jugadores en el centro del campo del Deportivo, deseoso de un jugador de características diferentes. Él las puede dar. No por nada Natxo está encantado con su fichaje, porque no lo conoce precisamente poco.
