La temporada que lleva Borja Valle le obliga a vivir de todo. Lesiones, sanciones duraderas, momentos dulces y etapas más difíciles en lo colectivo y en lo personal. Ahora toca una ración de lo último. El berciano pasa perdió la titularidad en el último partido en beneficio de Matías Nahuel. Valle no está logrando la regularidad que se le presuponía a principio de curso, y el equipo lo nota. “Nunca voy a valorar si estoy mejor o peor o más o menos feliz por salir de la titularidad un par de partidos. Hay que sumar. Si lo hice estos años no creo que este sea difícil. Me siento querido y respaldado, y no le doy valor negativo a no estar en el once”, explica.
El final de la temporada del descenso consagró al atacante berciano como un soplo de aire fresco entre tanto veneno, e incluso inyectó cierta ilusión a los que se pararon a pensar en su papel del nuevo Dépor. Carmelo del Pozo tenía que montar un equipo con él dentro, sí o sí. Dedicó unas semanas a dilucidar su decisión final, pero Valle finalmente optó por permanecer en el Deportivo y renovar su contrato hasta junio de 2020: “Nunca dudé que quedarse fuera una buena opción, pero quería estar listo para tomar una decisión. Me di cuenta de que ahora me hace ilusión ver las mismas caras cada mañana. Igual antes no me lo hacía”.
Una lesión y una larga sanción marcaron su primera vuelta
En las tres primeras jornadas de competición ya había marcado un gol. Fue frente al Tenerife, pero de las Canarias también se trajo una fisura en un dedo del pie. Ahí comenzaron los problemas que marcaron su primera vuelta. El resultado de esta lesión: cinco partidos ausente en los que no pudo jugar ante Sporting, Alcorcón, Granada, Nàstic y Málaga. Fue un freno en seco a su inicio de temporada. No volvió hasta el choque ante el Elche, en el que consiguió un gol a pesar de salir como suplente. Quique y Carlos se habían convertido en las referencias ofensivas del Deportivo, pero Valle todavía tenía algo que decir.
El partido ante el Córdoba, sin embargo, volvió a truncar sus expectativas. Ais Reig le expulsó y Valle debió afrontar una sanción de cuatro partidos, que juntados a los de la lesión sumaron nueve ausencias. Natxo González las convirtió en diez al decidir no incluirle en la convocatoria para recibir a Osasuna, pero sí disputó 25 minutos en la visita al Rayo Majadahonda. A partir de entonces ha contado para el técnico en todos los partidos hasta el momento. Participar regularmente en el equipo le había costado 16 jornadas.
Una segunda vuelta de más a menos
La lesión de Carlos Fernández en Majadahonda facilitó su vuelta a la titularidad como miembro de los dos delanteros del famoso rombo de Natxo. El rendimiento de Valle fue inmejorable. Anotó gol en dos jornadas seguidas (Numancia y Real Zaragoza), haciendo olvidar momentáneamente al sevillano. También completó buenas actuaciones ante Albacete y Sporting, con gol y asistencia respectivamente: “La decisión que tomé fue la mejor. Las cosas cuestan, pero acaban llegando”, comentaba.
Sin embargo, a partir de este momento su rendimiento ha ido cuesta abajo. El último mes de Valle ha provocado que Natxo González le haya relegado incluso de la titularidad, y saliendo desde el banquillo tampoco ha logrado aportar desequilibrio. Una mala noticia tanto para él como para un equipo plagado de bajos rendimientos individuales, porque no, Borja Valle no es el único. Es justo comentar eso y que todavía queda más de una decena de partidos para recuperar el tono. Sin embargo, el berciano no está preocupado: hay que sumar. “Entiendo el nerviosismo de la gente, pero el equipo está en crecimiento y ha demostrado mucho carácter esta temporada. Es fútbol y a lo largo del año cuando empiezas una temporada todos somos conscientes de que va a haber momentos buenos y momentos malos. Somos los culpables y los que tenemos que dar la vuelta a la situación”, concluye.
